Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.
02/06/2005
El tiempo. Mi tiempo. Nuestro tiempo
La vida transcurre en el tiempo. En un espacio, y en el tiempo.
Este fin de semana he empleado mi tiempo en asistir a unas jornadas en las que, entre otras cosas, se ha hablado mucho de los niños, niños y niñas claro está.
De las necesidades del “animal humano” desde que empieza a existir, desde su concepción.
De la influencia que tiene en ese ser que se está conformando su gestación, la vivencia del embarazo por parte de la madre, las condiciones del parto, la lactancia, el desarrollo del primer año de vida, el contacto con la madre, el padre, el destete y su posterior escolarización.
Nuestra sociedad occidental y tecnológica presta cada vez menos atención a estos aspectos del desarrollo humano y se aleja cada vez más de los dictados de la madre naturaleza.
Desde mi perspectiva, la perspectiva de una madre que espera a una criatura que ha concebido, gestado y parido otra mujer, estas consideraciones abren un interrogante difícil de resolver. Un interrogante, porqué no decirlo, que me inquieta.
¿Por qué? porque es posible que sepa muy poco de la historia inicial de nuestro bebé.
¡Cuánto vamos a tener que tocarnos, mirarnos, abrazarnos, mimarnos, chuparnos, olernos!
Mi vida
De todas formas, después de este fin de semana, se me ocurre que la mujer que te ha concebido, te ha gestado en un vientre joven, caliente y fértil. Te ha parido lejos de un hospital, sin oxitocina, sin correas, sin epidural, atendida por una comadrona y sostenida por otras mujeres con experiencia. Seguramente te ha podido abrazar enseguida, después de nacer, sin que ningún médico te haya alejado de ella y te ha acunado en su seno ¡Ojalá haya podido darte de mamar! aunque haya sido poco tiempo, el que haya podido tenerte antes de confiarte, de entregarte a la vida para que otras personas te encuentren y te cuiden.
Eres fuerte y has tenido el alimento, el contacto, el amor y la energía necesarios para sobrevivir.
No me engaño, seguro que hay carencias. Horas de llanto sin atender, reclamos sin respuesta, hambre de abrazos, silencios de sumisión, cansancio de inactividad, miedos sin mitigar.
¡Tantas risas que aún no has estrenado!
tantos suelos por gatear,
tantas caricias pendientes,
tantos paisajes por ver,
tantos juegos esperándote,
tantos sabores por descubrir…
Para eso estamos nosotros, para asistir a todos tus estrenos, para cuidarte con esmero y dedicación, para acompañarte, protegerte, mimarte, crecer contigo, para respetar tu ritmo, para acoger tu rabia, tu miedo, para impulsar tu iniciativa, tu potencial… para amarte
Aquí tienes nuestra vida. Nuestro tiempo.Desde ahora hasta siempre.
Este fin de semana he empleado mi tiempo en asistir a unas jornadas en las que, entre otras cosas, se ha hablado mucho de los niños, niños y niñas claro está.
De las necesidades del “animal humano” desde que empieza a existir, desde su concepción.
De la influencia que tiene en ese ser que se está conformando su gestación, la vivencia del embarazo por parte de la madre, las condiciones del parto, la lactancia, el desarrollo del primer año de vida, el contacto con la madre, el padre, el destete y su posterior escolarización.
Nuestra sociedad occidental y tecnológica presta cada vez menos atención a estos aspectos del desarrollo humano y se aleja cada vez más de los dictados de la madre naturaleza.
Desde mi perspectiva, la perspectiva de una madre que espera a una criatura que ha concebido, gestado y parido otra mujer, estas consideraciones abren un interrogante difícil de resolver. Un interrogante, porqué no decirlo, que me inquieta.
¿Por qué? porque es posible que sepa muy poco de la historia inicial de nuestro bebé.
¡Cuánto vamos a tener que tocarnos, mirarnos, abrazarnos, mimarnos, chuparnos, olernos!
Mi vida
De todas formas, después de este fin de semana, se me ocurre que la mujer que te ha concebido, te ha gestado en un vientre joven, caliente y fértil. Te ha parido lejos de un hospital, sin oxitocina, sin correas, sin epidural, atendida por una comadrona y sostenida por otras mujeres con experiencia. Seguramente te ha podido abrazar enseguida, después de nacer, sin que ningún médico te haya alejado de ella y te ha acunado en su seno ¡Ojalá haya podido darte de mamar! aunque haya sido poco tiempo, el que haya podido tenerte antes de confiarte, de entregarte a la vida para que otras personas te encuentren y te cuiden.
Eres fuerte y has tenido el alimento, el contacto, el amor y la energía necesarios para sobrevivir.
No me engaño, seguro que hay carencias. Horas de llanto sin atender, reclamos sin respuesta, hambre de abrazos, silencios de sumisión, cansancio de inactividad, miedos sin mitigar.
¡Tantas risas que aún no has estrenado!
tantos suelos por gatear,
tantas caricias pendientes,
tantos paisajes por ver,
tantos juegos esperándote,
tantos sabores por descubrir…
Para eso estamos nosotros, para asistir a todos tus estrenos, para cuidarte con esmero y dedicación, para acompañarte, protegerte, mimarte, crecer contigo, para respetar tu ritmo, para acoger tu rabia, tu miedo, para impulsar tu iniciativa, tu potencial… para amarte
Aquí tienes nuestra vida. Nuestro tiempo.Desde ahora hasta siempre.
Jueves, 02 de Junio de 2005 23:02 #. Hay 3 comentarios.
16/06/2005
¿Y si es niño?
A veces nos preguntan ¿y si es un niño? y entonces nos miramos y contesto: – bueno, Pipo le va a hacer coletas igual...- y nos reímos a carcajadas. ¡Un chinazo! y me imagino un jovencito hermoso, corpulento, inteligente…y luego voy retrocediendo y pasa a ser un adolescente y luego un niño de seis años, y luego de cinco, de cuatro, de tres, de dos, hasta que veo un bebito.
Sí, podría ser un niño y entoces ¿qué?. Pues le amaría igual.
Y ahí se queda todo. Sí, en una llamada de atención, que nos hace dudar y sonreír.
Alguna vez pienso en lo que siento y no quiero decirlo. Hoy me arriesgo, mi imaginario es así, y se ha ido construyendo de esta manera, más que arriesgarme, me rindo a la evidencia.
Mi niña.
Mi hija.
Mi princesita.
La primera vez que soñé contigo te cogía en brazos y, aunque no pude verte el rostro, eras una niña, escuché tu voz: estic esperant al papa.
A veces, tu padre repite esa frase en voz alta, en un susurro, su mirada se llena de emoción, y puedo sentir como te besa dulcemente y te estrecha entre sus brazos.
Cuando hablamos de ti eres nuestra hija, la germaneta, la peque, la petitona, la filleta, y trescientos apelativos cariñosos más.
Si resultara que el otro extremo del hilo rojo lo sostuviera un niño, tendría que darme mucha prisa para empezar de nuevo, no dudo que lo haría, tenemos un nombre. ¡Y sería una sorpresa!
Sí, podría ser un niño y entoces ¿qué?. Pues le amaría igual.
Y ahí se queda todo. Sí, en una llamada de atención, que nos hace dudar y sonreír.
Alguna vez pienso en lo que siento y no quiero decirlo. Hoy me arriesgo, mi imaginario es así, y se ha ido construyendo de esta manera, más que arriesgarme, me rindo a la evidencia.
Mi niña.
Mi hija.
Mi princesita.
La primera vez que soñé contigo te cogía en brazos y, aunque no pude verte el rostro, eras una niña, escuché tu voz: estic esperant al papa.
A veces, tu padre repite esa frase en voz alta, en un susurro, su mirada se llena de emoción, y puedo sentir como te besa dulcemente y te estrecha entre sus brazos.
Cuando hablamos de ti eres nuestra hija, la germaneta, la peque, la petitona, la filleta, y trescientos apelativos cariñosos más.
Si resultara que el otro extremo del hilo rojo lo sostuviera un niño, tendría que darme mucha prisa para empezar de nuevo, no dudo que lo haría, tenemos un nombre. ¡Y sería una sorpresa!
El tiempo pasa
Hoy hace algo más de un año que empezamos a tramitar el expediente. ¡Un año!
En aquel momento, el 28 de mayo del 2005 quedaba tan lejos que parecía que no iba a llegar. Y ¡fíjate ahora! ya se ha pasado.
¿Rápido? Yo no diría tanto, pero ya estamos aquí, a dos meses del 5 de agosto. ¿El 5 de agosto? Sí, justo ese día hará 6 meses que nuestro expediente entró en China y la asignación estará viajando hacia nosotros.
En algunos momentos me parece que el tiempo pasa muy rápido, y en otros tan leeeeeeeeeeeento.
Hemos tenido tiempo para lecturas, documentales, para ir y venir por la página de diciembre y enero, la de febrero y marzo, las listas de AFAC, para participar en colcha de los cien deseos, para pintar, para escribir, para disfrutar de los primeros contactos, la calçotada de AFAC y las primeras citas en grupo.
De todo este tiempo transcurrido tengo hermosos recuerdos, sensaciones y emociones que se han grabado en mi memoria. Momentos vividos que se incorporan a mi historia personal y de los que son protagonistas nuevos amigos, mujeres y hombres con los que estoy compartiendo esta maravillosa travesía.
Hacer amigos es una tarea delicada y requiere, alegría, pasión, entrega, buen humor, flexibilidad, buena disposición para compartir, para recibir y para dar, un guiño de incondicionalidad y una dosis de suerte. La suerte de encontrarlos en tu camino.
Siento que en este tiempo nuestro camino se ha cruzado con otros. Recobro esa sensación picante de los primeros encuentros, cuando quieres estar guapa y gustar, cuando sin darte cuenta empiezan las confesiones y conocer al otro, a los otros, se impone como centro de interés y surge la curiosidad y sin darte cuenta empiezas a intalarte en una complicidad compartida, que hace que cada vez te sientas más cerca. La semilla de la amistad.
Juntos,recorremos los primeros pasos de una senda a la que nos ha llevado nuestro deseo de ser madres y padres. Una aventura que apenas está empezando, que vamos a iniciar en familia, junto a nuestras niñas y niños.
Me siento, nuevamente, afortunada.
En aquel momento, el 28 de mayo del 2005 quedaba tan lejos que parecía que no iba a llegar. Y ¡fíjate ahora! ya se ha pasado.
¿Rápido? Yo no diría tanto, pero ya estamos aquí, a dos meses del 5 de agosto. ¿El 5 de agosto? Sí, justo ese día hará 6 meses que nuestro expediente entró en China y la asignación estará viajando hacia nosotros.
En algunos momentos me parece que el tiempo pasa muy rápido, y en otros tan leeeeeeeeeeeento.
Hemos tenido tiempo para lecturas, documentales, para ir y venir por la página de diciembre y enero, la de febrero y marzo, las listas de AFAC, para participar en colcha de los cien deseos, para pintar, para escribir, para disfrutar de los primeros contactos, la calçotada de AFAC y las primeras citas en grupo.
De todo este tiempo transcurrido tengo hermosos recuerdos, sensaciones y emociones que se han grabado en mi memoria. Momentos vividos que se incorporan a mi historia personal y de los que son protagonistas nuevos amigos, mujeres y hombres con los que estoy compartiendo esta maravillosa travesía.
Hacer amigos es una tarea delicada y requiere, alegría, pasión, entrega, buen humor, flexibilidad, buena disposición para compartir, para recibir y para dar, un guiño de incondicionalidad y una dosis de suerte. La suerte de encontrarlos en tu camino.
Siento que en este tiempo nuestro camino se ha cruzado con otros. Recobro esa sensación picante de los primeros encuentros, cuando quieres estar guapa y gustar, cuando sin darte cuenta empiezan las confesiones y conocer al otro, a los otros, se impone como centro de interés y surge la curiosidad y sin darte cuenta empiezas a intalarte en una complicidad compartida, que hace que cada vez te sientas más cerca. La semilla de la amistad.
Juntos,recorremos los primeros pasos de una senda a la que nos ha llevado nuestro deseo de ser madres y padres. Una aventura que apenas está empezando, que vamos a iniciar en familia, junto a nuestras niñas y niños.
Me siento, nuevamente, afortunada.
Jueves, 16 de Junio de 2005 08:51 #. Hay 1 comentario.
27/06/2005
Júlia
Ya hace un tiempo, mientras hablabamos de cómo iban a ser las cosas cuando llegase nuestra pequeña, Nic dijo::- I no li podem dir ja Júlia? es que sempre la meva germaneta, la petita, la... perquè no li diem Júlia?
I des d'aquell moment ja parlem de la nostra Júlia. Ah! que me cambio de idioma, y desde aquel día ya te llamamos Júlia (en catalàn, de ahí el acento). De todos los nombres que habíamos ido barajando, Marta, Marcela, Mar, Pau, Ona, Mariona, Sofía, Martina, Quima... Júlia es el tuyo.
Dijimos, Júlia con una (P), de provisional, por si el nombre que tienes ahora era especial, por si eres un niño, por si...
La verdad, creo que es un nombre precioso, no sabría llamarte de otra manera, así que mantendremos la provisionalidad porque yo insistí en ello (y he dado tanto la lata que ahora no voy a decir ya que es definitivo) pero, tus abuelos ya te llaman así, y tu prima Alba y nuestros amigos. Incluso Xose ha escrito ya unas hermosas palabras para ti, nuestra Júlia.
Claro, yo siempre le digo a tu padre ¿y si su nombre es Liu, o Mei, o un hermoso y pronunciable nombre chino, qué? a mi me encantaría Liu, con el apellido suena Liu Dols (lío dulce) suena romántico ¿no?. Pipo dice que los niños harían un chiste, - río dulce, no sabe decir la "r", como es china dice lío dulce... En fin, todas esas tonterías que se dicen mientras buscas un nombre. ¿Quién no tiene una anécdota que contar?
De todas formas, tu padre tiene una forma de ver el tema muy personal. No le da la más mínima importancia, y lo resume así: yo me llamo Pipo, todos me llamáis así y en el registro pone Pedro Ramón... y deja la frase sin acabar para que pensemos sobre ello.
Ahora, mientras escribo, si me paro y te pienso, digo (pero sólo en el pensamiento, sin que suene)-Júlia y siento toda tu historia, una historia que se va completando segundo a segundo y está tan íntimamente ligada a mí que sólo espero el momento de ponerle un olor, un sabor, una imagen más precisa.
Júlia, nuestra Júlia.
I des d'aquell moment ja parlem de la nostra Júlia. Ah! que me cambio de idioma, y desde aquel día ya te llamamos Júlia (en catalàn, de ahí el acento). De todos los nombres que habíamos ido barajando, Marta, Marcela, Mar, Pau, Ona, Mariona, Sofía, Martina, Quima... Júlia es el tuyo.
Dijimos, Júlia con una (P), de provisional, por si el nombre que tienes ahora era especial, por si eres un niño, por si...
La verdad, creo que es un nombre precioso, no sabría llamarte de otra manera, así que mantendremos la provisionalidad porque yo insistí en ello (y he dado tanto la lata que ahora no voy a decir ya que es definitivo) pero, tus abuelos ya te llaman así, y tu prima Alba y nuestros amigos. Incluso Xose ha escrito ya unas hermosas palabras para ti, nuestra Júlia.
Claro, yo siempre le digo a tu padre ¿y si su nombre es Liu, o Mei, o un hermoso y pronunciable nombre chino, qué? a mi me encantaría Liu, con el apellido suena Liu Dols (lío dulce) suena romántico ¿no?. Pipo dice que los niños harían un chiste, - río dulce, no sabe decir la "r", como es china dice lío dulce... En fin, todas esas tonterías que se dicen mientras buscas un nombre. ¿Quién no tiene una anécdota que contar?
De todas formas, tu padre tiene una forma de ver el tema muy personal. No le da la más mínima importancia, y lo resume así: yo me llamo Pipo, todos me llamáis así y en el registro pone Pedro Ramón... y deja la frase sin acabar para que pensemos sobre ello.
Ahora, mientras escribo, si me paro y te pienso, digo (pero sólo en el pensamiento, sin que suene)-Júlia y siento toda tu historia, una historia que se va completando segundo a segundo y está tan íntimamente ligada a mí que sólo espero el momento de ponerle un olor, un sabor, una imagen más precisa.
Júlia, nuestra Júlia.
Lunes, 27 de Junio de 2005 16:43 #. Hay 1 comentario.
Tan cerca
Creí que nunca iba a escribir estas palabras. Estás tan cerca. Te siento tan cerca que empiezo a preocuparme de cosas como qué llevaremos de viaje, qué ruta haremos, ¿cuántas horas dices que estaremos en el avión?...
Por cierto, este fin de semana he acabado de leer un libro que me ha encantado, me ha parecido hasta alimenticio. Por ese hambre de saber cómo es China, lo digo.
Se titula Adiós a China y su autor es Suso Mourelo.
Y os lo recomiendo.
Nosotros no vamos a hacer nada parecido, porque en nuestro viaje vamos en busca de otro "tesoro".
Me satisface saber que alguien ha hecho el viaje que narra el libro, y que lo comparta es una suerte y un gustazo poder leerlo.
Por cierto, este fin de semana he acabado de leer un libro que me ha encantado, me ha parecido hasta alimenticio. Por ese hambre de saber cómo es China, lo digo.
Se titula Adiós a China y su autor es Suso Mourelo.
Y os lo recomiendo.
Nosotros no vamos a hacer nada parecido, porque en nuestro viaje vamos en busca de otro "tesoro".
Me satisface saber que alguien ha hecho el viaje que narra el libro, y que lo comparta es una suerte y un gustazo poder leerlo.
