Mi papá, mi padre, mi pipo
Mi papá, mi padre, mi pipo - dices orgullosa-.
Y tu mirada se torna brillante, seductora, un poco pícara.
Y tu gesto se hace divertido, ¡alegre como nunca!
Sabedora de lo que se te avecina, corres a esconderte.
Y tu padre te atrapa en sus brazos, te alza, te enreda, te rueda, te sube, te baja... te jalea.
Tu padre pone música en tu alma, inteligencia en tu risa.
Viernes, 25 de Abril de 2008 21:47
